‘Yo no bebo, no fumo, y no le hago mal
a nadie’ Por lo general esta frase, o alguna
muy parecida, es esgrimida cuando
hablamos de pecado. Nos ponemos en
modo defensivo y encontramos alguna
forma de excusar o redefinir el mal. ¿Qué
es el mal? ¿De donde viene? Si Dios declaro
en el sexto día de la creación que
todo lo que había hecho era bueno, ¿qué
pasó después?
En Génesis 2:16-17 Dios nos habla de un
mandato que dio a Adán: “16 y le dio este
mandato: «Puedes comer de todos los
árboles del jardín, 17 pero del árbol del
conocimiento del bien y del mal no deberás
comer. El día que de él comas, ciertamente
morirás.» ¿Qué quería Dios con
el hombre al darle esta orden? ¿Era difícil
de cumplir? No corramos a responder. Al
decir ‘el día que de el comas…’ parece
dar a entender que el hombre podía tomar
la decisión de comer. Dios nos dio libre
albedrío para tomar decisiones y estar de
acuerdo o no con lo que El dice.
Después en Génesis 3:1 leemos de una
serpiente que habló a la mujer cuestionando
el mandato que Dios había dado,
“¿Es verdad que Dios les dijo que no comieran
de ningún árbol del jardín?” ¿Por
qué hablaba esta serpiente? ¿Quién estaba
hablando en realidad? Dios se refiere
a Satanás como la serpiente antigua y
cuenta en otra parte de la Escritura como
había desafiado y cuestionado a Dios. La
respuesta que la mujer dio en el siguiente
versículo da a entender que si sabia que
no debía comer, sin embargo, la serpiente
desmiente y reta a Dios al decirle a la mujer
“¡No es cierto, no van a morir! 5 Dios
sabe muy bien que, cuando coman de ese
árbol, se les abrirán los
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