Como el Estado es responsable de lo que hacen sus representantes, y las malas acciones de unos pocos, desprestigia la buena conducta de los muchos, queremos comentar sobre el maltrato que vienen sufriendo los inmigrantes indocumentados, cuando son encontrados en circunstancias no dolosas, sino culposas de haber ingresado al país sin papeles, arrestándolos a puños y puntapiés, manteniéndolos en celdas en condiciones infrahumanas, o señalándolos con brazaletes de identificación, asi como siendo separados de sus vástagos infantes, en la practica de la aparente justicia, mas bien de manifiesta crueldad.
Venimos sosteniendo que los indocumentados, son el resultado de un fenómeno social que amerita no solo la practica de la justicia, sino también de la presencia de la compasión.
El indocumentado es una persona, que se hallan por el camino, huyendo de enemigos poderosos, como son: la inseguridad, la falta de trabajo, y la pobreza; en busca de una mano amiga que le ayude a encontrar la felicidad.
Por este antecedente, vamos a recordar en este espacio una antigua alegoría que presento el Maestro de Maestros, en respuesta a un interprete de la Ley que le pregunto: “ ?Haciendo que cosas heredare la vida eterna? El le dijo: ?Que esta escrito en la Ley? ?Como lees? Aquel, respondiendo dijo: Amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente, y a tu PROJIMO como a ti mismo. Y le dijo: Bien has respondido; has esto y vivirás. Pero el queriendo justificarse a si mismo le dijo: ?Y quien es mi prójimo?” Respondiendo el Maestro dijo: “Un hombre descendía de Jerusalén a Jericó, y cayo en manos de ladrones, los cuales le despojaron; e hiriéndole, se fueron, dejándole medio muerto. Aconteció que descendió un sacerdote por aquel camino y viéndole paso de largo.” Asimismo un rico, llegando cerca de aquel lugar, y “viéndole, paso de largo.” Pero un viajero que iba de camino, vino cerca de el y “viéndole, fue movido a misericordia;” y acercándose, vendo sus heridas, echándoles aceite y vino; y poniéndole en su cabalgadura, lo llevo al hotel, y cuido de el. Otro dia al partir, saco dos mil dólares y los dio al hotelero, y le dijo: “cuídamele; y todo lo que gastes de mas, yo te lo pagare cuando regrese ?Quien de estos tres te parece que fue el PROJIMO del que cayo en manos de los ladrones? El dijo: El que uso de misericordia con el. Entonces el Maestro le dijo: Ve, y has tu lo mismo.”
Recordemos siempre esta hermosa alegoría para aplicarla a favor del prójimo que al caso, se nos antoja que, es también un indocumentado.